UN GRITO DE ESPERANZA
“Registros de violencia que
Deben de desaparecer”
La maldad siempre tuvo una expresión de continua alegría y euforia
durante toda la historia del país; el pueblo la veneraba y esta se veía
satisfecha. Sin embargo, una nueva generación nació y con ella nuevos cambios;
y es aquí donde entra este paso que está dando la nación, un paso que no solo
deber ser dado si no que debe dejar huella para que la próxima Colombia pueda
seguir su camino.
En la actualidad del país, se está viviendo uno de los acontecimientos
más grandes a nivel social, el proceso de paz del gobierno con las FARC; y
aunque para algunos sea propaganda y charlatanería, para otros, que nunca hemos
visto una Colombia en paz es una luz en el vacío que llega a nosotros no solo
como regalo sino, también como responsabilidad de mantener lo que hay se pacte,
con total transparencia.
Y es que el proceso está lejos de consolidarse como realidad si los
colombianos no ponemos el empeño para que esta lo sea; porque los puntos pueden
ser pactados, las reglas hechas y el proceso finalizado; pero esto no pasara
más de ahí se el pueblo colombiano no quiere; quedara como uno más de los
fallidos procesos anteriores y el país seguirá sumido en esta espantosa guerra.
Los colombianos debemos de mentalizarnos, ¿queremos que el país siga
estando así?, ¿dejaremos que nuestros hijos vivan en un país donde los odios
prevalecen?, ¡NO!; estamos ante la oportunidad de cambio, y aunque nos parezca
una farsa todo lo que se presente mediante el proceso, hagámoslo nosotros
realidad; es como aquel viejo dicho que afirma: “la fantasía solo es fantasía
hasta que se convierte en realidad”; ¿cómo pudimos ir a la luna?, si los
humanos podemos lograr cosas como esas, ¿por qué el pesimismo contra algo que nos
beneficiara a futuro?, de pronto no logremos ver el resultado de nuestro
esfuerzo, pero al menos sabremos que las generaciones siguientes nos darán las
gracias por nuestro trabajo duro; así como nosotros le agradecemos a toda la
generación que logro la independencia de nuestro país.
No dejemos que la esperanza decaiga en los días difíciles, tengamos
presente que después de la tormenta viene la calma; y sigamos visionando una
nación en paz, pujante y serena que de segura lograra ganarse el respeto de
quienes la humillan; será GRANDE y nadie la podrá detener.
La recompensa viene después del sacrificio, y ya es hora de comenzar;
vamos con todo y ¡a ganar!
Elena
Marcela Quevedo Mejía
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